DEPRESIÓN Y NATURALEZA: ¿POR QUÉ EL VERDE TE HACE BIEN?

Depresión. Su color es gris. De todos los dolores de la psique, es el más sombrío y estancado. Es un dolor enrarecido por la infelicidad y miseria. A menudo es un dolor que se agrava por el zumbido de una ansiedad constante que erosiona los nervios

Un nuevo estudio muestra que los habitantes de áreas urbanas que viven cerca de parques y espacios verdes padecen menores índices de depresión. Tomando en cuenta el nivel socioeconómico, la investigación halló que los que se mudaban a áreas más verdes mostraban mejoras significativas y duraderas en su salud mental.

El verde es bueno para ti. La ecoterapia es un tipo de tratamiento terapéutico que ha demostrado ser eficaz en los problemas de salud mental. En mi último libro, Kith: The Riddle of the Childscape, indagué en algunos de los numerosos estudios que muestran los beneficios de tener acceso a áreas verdes para la salud mental de los niños. Di también con otros hallazgos: el juego en el asfalto de las calles parece causar más conflictos en comparación con el juego que se da en entornos naturales;  o el valor de convivir con una mascota y los buenos efectos de las «terapias de aventura» y las escuelas-bosque. Es poco el verde que necesitamos. Pero «poco verde» no significa «nada de verde».

Hay estudios que relacionan la proximidad a espacios verdes con una buena forma física, pero, aunque el ejercicio es bueno para la depresión, existen muchas más relaciones entre  naturaleza y salud mental. Nuestra mente no es un juego de Lego construida para un mundo Bauhaus. No somos maquinas; somos animales. Incontrovertiblemente. Y esto es un motivo de celebración.

Afortunadamente usamos el término «naturaleza humana» para describir nuestra humanidad, y podemos hacerlo sin el dualismo fatuo que siempre busca oponer la naturaleza a la cultura. La prevalencia de problemas de salud mental nos dice una cosa como sociedad: debemos ser más amables con nuestra naturaleza humana y con nuestros cuerpos animales.

Si un perro está encerrado y no se le permite jugar fuera, sus dueños pueden ser legalmente denunciados ​​por no permitir que el perro «exprese su comportamiento normal». Los humanos, que también  queremos vegetación y aire libre, estamos expresando un comportamiento normal y deberíamos tener los mismos derechos que nuestros compañeros caninos.

¿Qué sucede con la mente humana en el mundo natural que ninguna investigación puede comprender y precisar? Los estudios, tomados en conjunto, demuestran que «lo verde» es bueno para la psique, pero rara vez pueden decir exactamente por qué. Y en ese punto, muchos de nosotros que conocemos tanto la depresión como el amor por la naturaleza, podemos sentir que nuestro camino,  como el de la hiedra, hace preguntas sobre los espacios vacíos entre las barandas y las ramas.

En la depresión, la psique se vuelve hacia adentro, alimentándose de sí misma. Porque la mente enferma exige tanta atención como un cuerpo enfermo. Pero en los espacios verdes, la mente es invitada repetidamente a mirar hacia afuera, a notar, a ver y escuchar. Cuando el gran psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, Viktor Frankl, escribió su «El hombre en busca de sentido», uno de los factores que da sentido y salva vidas es simplemente estar atento y apreciar el mundo natural. Sin productos. Sin precios. Sin ganancia económica. La naturaleza nos lleva fuera de nosotros, y nos amista con el verde del carnaval de este mundo vívido y cambiante.

La naturaleza es una  buena medicina para la psique enferma. La naturaleza no juzga y no puede mentir, y esas son cualidades curativas. La crítica y la falta de honestidad son dos elementos del mundo exterior que la persona deprimida aborrece, y con razón. El que está deprimido se siente dividido entre la necesidad de compañía y la de estar solo: la naturaleza proporciona ambos, al mismo tiempo.

¿Qué más sucede, entonces, en este encuentro entre mente y el verde? La vida es lo que sucede: retorcida, próspera y verde. En todos sus patrones y giros (una estación del año, un caracol, un remolino de hojas en el viento), la vivacidad del mundo verde es buena para la mente, porque nuestra psique se ilumina y busca todos los signos vitales que están escritos en verde.

*Artículo de Jay Griffiths publicado en The Guardian. La traducción al español es propia.

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