ECOTERAPIA: ENCUENTROS CON LA NATURALEZA A FAVOR DE LA SALUD

CARLA GUIMARÃES, dramaturga, guionista, periodista y extraordinaria persona, publica un artículo en EFE Brasil sobre mi propuesta de trabajo terapéutico en la naturaleza. La traducción del portugués al castellano es propia. Conectar con los elementos primordiales de nuestro mundo psicológico por medio de la aproximación a la naturaleza es el objetivo de una corriente terapéutica denominada “ecopsicología» De acuerdo con el psicólogo peruano Pablo D. Jochamowitz, colegiado en el Col.legi oficial de psicología de Catalunya, nuestro origen psicológico primigenio está conectado con las emociones, la percepción y las sensaciones determinadas por el entorno natural en el que nos desarrollamos como especie viva. 

Para el psicólogo, con consulta de psicología en Barcelona, la consolidación de la civilización y la cultura supuso una gran ganancia en seguridad y comodidad  pero también supuso un corte drástico de la relación con la naturaleza.

“Vivimos en una distancia absoluta con nuestros elementos más esenciales y ello implica una pérdida enorme. El regreso a la naturaleza supone, por tanto, el regreso a lo más auténtico que habita en nuestro interior», afirmó el terapeuta.

Según él, la civilización humana tiene ciertas características que pueden provocar sufrimiento: la competitividad, la necesidad constante de éxito, la importancia exagerada que se otorga al fracaso, entre otras. Para Jochamowitz, nuestro modo de vida es responsable de gran parte del sufrimiento emocional que padecemos. Sin embargo, cuando entramos en contacto con la naturaleza, desconectamos de un día a día que tiende a ser exigente y sofocante y encontramos otra manera de estar y habitar el mundo. “El retorno al mundo natural supone despojarse de las construcciones culturales que tanto daño nos hacen», afirmó.

Escuchar el silencio.

Existen dos formas de poner en práctica la ecopsicología: en grupo o individualmente. El trabajo en grupo normalmente se lleva a cabo en un retiren el que los participantes pasan varios días en contacto con la naturaleza. El trabajo individual supone una regularidad una vez a la semana, en un espacio de confianza donde el paciente es acompañado por el terapeuta. Pablo indica que en este proceso el psicólogo se convierte en un acompañante o facilitador, ya que su función es permitir una aproximación a la naturaleza y dejar que sea ésta la protagonista del trabajo curativo. La propuesta supone visitar refugios naturales, olvidarse de la redes sociales y escuchar desde el silencio.

«Mi trabajo es ayudar al paciente a escuchar su propia voz y animarlo a actuar, por medio de la palabra y/o del cuerpo. Es un asunto más «de instinto» que «de razón», de moverse libremente, sin pudor, sin miedo ni vergüenza”, explicó.

Para el psicólogo, lo esencial es el trabajo desde la libertad, ya que el sufrimiento se origina, justamente, desde una falta de libertad interior. La misión del terapeuta es ayudar al paciente a conectar con esta sensación perdida.“La naturaleza es un espacio donde las imposiciones sociales no tienen lugar», destacó.

El verdadero lugar

En su libro «The Practice of the Wild», el escritor y activista medioambiental Gary Snyder hace referencia a la importancia de dar lugar al impulso y al instinto en la vida. Snyder señala que «la naturaleza no es un lugar que se visita, es nuestra verdadera casa». De acuerdo con el autor, el entorno natural nos devuelve la cualidad de «salvaje», en el sentido más amplio de la palabra. La esencia de lo salvaje supone libertad, espontaneidad, expresividad y, en definitiva, salud y vida. En esta misma línea, Jochamowitz sigue las máximas de Snyder y también de Henry D. Thoreau. En su consulta de Barcelona tiene impresa y enmarcada una cita del autor de Walden: 

“Fui a los bosques porque deseaba vivir deliberadamente; enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida…para no darme cuenta, en el momento de morir, de que no había vivido.” – Henry David Thoreau

Las fronteras perdidas

Las primeras experiencias del psicólogo especializado en ecopsicología fueron en la «School of Lost Borders«, que realiza retiros en diversos lugares de los Estados Unidos. Jochamowitz pasó 10 días (5 de ellos en solitario) en el desierto de Nuevo México y, un año después, otros tantos en un bosque del norte de California. «La naturaleza nos recibe tal y como somos», señaló el psicólogo, que también organizó un encuentro de ecopsicología en el Pantanal brasileño, en el estado de Mato Grosso do Sul y, algún tiempo después, en el Parque da Cantareira, en São Paulo. El psicólogo añade que la ecopsicología implica también una forma de resistencia ya que simboliza la posibilidad de un retorno a lo más esencial y propio de nuestro mundo interno. Nuestro modo de vida actual ofrece una serie de ventajas y de posibilidades, pero también provoca dolor emocional y físico. En ocasiones, la cura de este dolor radica en algo tan «simple» como un regreso a lo primordial: acercarse a la naturaleza y escuchar el silencio.

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