¿QUÉ ES UNA PSICOTERAPIA?

¿Qué es una psicoterapia? Pregunta complicada: son muchos los ingredientes que se entremezclan y determinan sus características. Sin embargo, y a pesar de esta complejidad, creo que es importante asumir el reto de intentar describir estos ingredientes.

¿Qué es una psicoterapia? Responder esta pregunta rigurosamente podría animar a muchos a la aventura de iniciar este viaje (porque la terapia es un viaje) que nunca se habían planteado iniciar.

Creo que la mejor forma de abordar el tema es realizar una reflexión concienzuda sobre los pasos a seguir en este viaje, desde la primera toma de contacto con el terapeuta hasta el día de la última sesión.

daimon verde psicoterapiaEl daimon: en mitología griega, aquél que nos guía hacia una vida auténtica y plena. Ése mismo debe ser el objetivo de una (buena) psicoterapia

¿Cómo es la primera sesión de psicoterapia?

Luego de la primera toma de contacto, concretaremos una primera entrevista. Como todo primer encuentro con alguien que no conoces, es probable que sientas algo de “nervios”, de inseguridad y que te plantees un montón de preguntas: ¿Cómo será la persona que va a recibirme?, ¿podrá entender aquello que quiero contarle?, ¿podré yo explicarle bien lo que me ocurre? Todas estas inquietudes son naturales y se dan en cualquier encuentro significativo con alguien a quien no conocemos (¡pensemos en lo angustiante que puede resultar una primera cita a ciegas!).

Este primer encuentro tiene dos finalidades de importancia similar: (1) que yo, como terapeuta, pueda determinar qué te trae a mi consulta y cuáles son tus expectativas con respecto a una eventual terapia y; (2) que tú tengas elementos suficientes para determinar cómo te sientes en este primer encuentro conmigo: ¿te inspiro confianza?, ¿te resulta fácil hablar conmigo?, ¿te sientes cómodo o cómoda? Es importante reflexionar sobre este punto (que podemos resumir como “química”), ya que un buen recorrido terapéutico se basa, en gran medida, en una relación cómoda, abierta, de confianza y de respeto mutuo.

Comenzamos: la importancia de las entrevistas preliminares en psicoterapia

Después de este primer encuentro, te plantearé tener una serie de “entrevistas preliminares”, que suelen ser cuatro o cinco según cada caso. En estas entrevistas podrás pensar que soy un tanto “pesado” ya que te haré muchas preguntas sobre casi todos los aspectos de tu vida: tus relaciones familiares, amistades, parejas, trabajo y estudios, bloqueos, sueños, preocupaciones, pasiones, etc.

Con todo esto, buscaré construir una “fotografía” nítida de tu vida, lo que me ayudará aclarar los “cómos y ¿porqués” de aquello que te duele o hace sufrir.

Durante estas entrevistas, tú podrás ir estableciendo con mayor precisión cómo te sientes y encuentras trabajando conmigo. Como comenté líneas arriba, es fundamental que estés a gusto y cómodo/a para que tu experiencia en terapia marche bien.

Llegado el cuarto o quinto encuentro haremos un balance de todo lo que has compartido conmigo y te daré lo que en la jerga terapéutica se conoce como “hipótesis diagnóstica”, en la que comentaremos cuáles son las causas fundamentales de lo que te ocurre. En base a esta hipótesis diagnóstica te haré una propuesta de tratamiento terapéutico con objetivos claros.

En este momento serás tú quién tome la palabra para determinar si el inicio de este trabajo en equipo conmigo te resulta interesante, motivador y estimulante. Si tu decisión es afirmativa, estaremos listos, tú y yo, para iniciar este camino.

La terapia

Terminada esta primera etapa, iniciaremos “oficialmente” la terapia. Puede que la primera sesión sea un tanto desconcertante: hasta este momento había sido yo el que había estructurado las entrevistas con mis preguntas.

Ahora eres tú el que tiene el lápiz y el papel para escribir el guión. A partir de este guión de tu vida cotidiana que narras en mi presencia, mi trabajo consistirá en darte claves y pistas que te ayuden a comprenderlo, a relacionarte mejor con él, a que tu vida esté menos determinada por sus “aspectos negativos” y se alimente más y mejor de sus “elementos positivos”.

Una consigna habitual en la primera sesión de terapia es:
“Háblame de lo que tengas en este momento en la cabeza. No lo pienses demasiado…déjate llevar por aquello que surja, sin más, no censures aquello que aparezca, aunque creas que sea tonto, sin sentido o que te dé vergüenza”. Muchas cosas pueden aparecer por tu cabeza en este momento, y es importante que seas libre de hablarlas con apertura.

Una piedra angular de la psicoterapia es la escucha empática, libre de juicio y de censura: aquí está permitido hablar de todo; es más, debe poder hablarse de todo.

Hay una premisa fundamental sobre la forma en que funciona nuestra mente: la repetición de patrones. La manera en que nos vemos y sentimos a nosotros mismos y a los demás está marcada por la huella de nuestra propia historia.

Digamos que nuestra historia es un “molde” que a veces nos hace sufrir. Este “molde” se evidencia en los “pequeños detalles” de nuestro día a día: el enfrentamiento con tu jefe en el trabajo; los celos que sentiste cuando tu pareja te contó que se había encontrado con su ex, tu parálisis por el miedo que sientes al no poder hacer un trabajo de forma extraordinaria, haberte sentido pequeñito e inseguro – ¡casi como un niño indefenso! – ante un funcionario que te habló con mal tono, etc, etc, etc.

El problema no está en los patrones que repetimos; el problema está en no darnos cuenta de su presencia y de la influencia que tienen sobre nuestra vida. Ese “no darnos cuenta” es lo que fundamenta tu sufrimiento. Y es justamente esto lo que trabajaremos en terapia a partir de las ideas, pensamientos y sentimientos que surjan libre y espontáneamente durante la sesión.

¿Cuántas sesiones hacen falta en psicoterapia?

Esta pregunta no tiene una respuesta única para todos los casos (como sí ocurre con un tratamiento médico que finaliza cuando el síntoma remite). En base a esto, y haciendo un esfuerzo para plantear una situación “estándar”, puedo indicar que la terapia ha conseguido su cometido cuando el dolor que te trajo a mi consulta la primera vez ya no condiciona tu vida y que no determina la calidad de la relación contigo mismo, con los demás y con el mundo.

Esto no quiere decir que no queden retos por resolver :¡la vida será siempre un reto!, con sus altos y sus bajos. Sin embargo, dejarás de asumir estos retos y dificultades como angustiantes y paralizantes.

Ahora podrás notar cómo caminas con mayor soltura y ligereza, con menos cargas sobre los hombros, con mayor honestidad, autenticidad y ética individual.

Nuestra mente es como una cebolla, con capas y capas y capas, una sobre otra. La terapia busca ir quitando esas capas – que son las causantes de tu dolor – para encontrar la esencia de tu identidad. Siempre se puede ir más allá, siempre habrá una capa más que pelar. En última instancia serás tú mismo el que decida que te encuentras bien en esta capa y que tu aventura en terapia, al menos de momento, queda en pausa.


Si estas palabras resuenan en ti, contacta conmigo a través de mi e-mail o por teléfono 911 703 124

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